jueves, 8 de mayo de 2008

llorar


Me encuentro muy mal. Sólo tengo ganas de llorar y sin embargo no puedo permitirme el lujo de hacerlo. Mientras camino bajo la lluvia sin rumbo fijo, sólo para cansarme y caer rendido ante un sueño que no viene, envidio los charcos. Nadie por las calles, y al cruzar un puente por encima de la carretera mil pensamientos vienen a mi cabeza. Entiendo a los que se lanzan al vacío, nunca lo haré, pero en momentos como este lo sé, la curiosidad es más fuerte que la pena o la rabia. Los coches circulan como un río bajo mis pies, mientras seguro sus conductores no prestan atención a mi persona. Continúo el paseo… Diluvia… por dentro.

Otro día, todo sigue i gual, o peor. No quiero pensar, pero en el trabajo hay que aparentar normalidad, aún con todo en contra. Es un día de esos en los que mil veces se te antoja recoger tus cosas y marcharte. Sin explicaciones. Sin importarte el después. Encima situaciones complicadas, que no te importan nada y te aportan más desesperación adicional. Y necesito un abrazo, un abrazo que hoy por unas cosas y otras es imposible que llegue.

Reuniones, cara de felicidad (si se viese lo que pienso…) mi profesionalidad puede con todo pero… hasta cuándo? Cuando lo pagará alguien? Prefiero no pensar, cualquier cosa que se me pase por la cabeza sólo traerá más dolor o enfado (o ambas cosas)